2013-02-27

MARQ / selección / Deskontalia / San Sebastián

Un local “comercial” en el que no se vende nada... simplemente un punto de recogida de productos, que gracias a la concepción y diseño del proyecto se convierte en punto de encuentro entre la marca y la gente.

Una actividad ligada al tráfico de cajas, que hace de ello la unidad de medida de la propuesta arquitectónica.

Una concepción del espacio y del mobiliario como algo cambiante, todo ello sobre un fondo blanco que le concede el protagonismo a la materialización de esta idea escultural de “cajas de cartón de embalaje”.

Otros locales comerciales con "fondo blanco" en MARQ / gzgz :
MARQ / selección / the gourmet tea / Sao Paulo, Brasil
MARQ / selección / Muriel Grateau Gallery / Paris


arquitectos / VAUMM

(texto e imágenes de su blog)

Cuando uno piensa en un local comercial, difícilmente puede eludir pensar en el producto que ese local vende, en aquello que comercializa y por lo tanto da sentido a la necesidad de un espacio.
¿que sucedería si ese objeto de deseo fuese cualquiera? ¿y si fuese ninguno?
En el caso del local de Deskontalia, ubicado en una calle del centro urbano de la ciudad, la venta se ha producido antes incluso de que uno llegue al local. El espacio debía ser un punto de recogida de cualquier producto que uno pudiese imaginarse comprando a través de Internet, pero también algo más.
Desde ese punto de vista el espacio debería destinarse más que a vender, a ser punto de encuentro entre la marca y la gente, espacio abierto, un punto de la ciudad en el que tomase forma física un comercio situado en la red.
La actividad de la tienda está ligada al tráfico de cajas, contenedores de cartón en los que viajan los productos comprados que son recogidos en este nuevo espacio arquitectónico. Un pequeño mostrador en el que intercambiar de manos estos paquetes resolvía todas las necesidades funcionales del comercio.
El espacio se ha tratado como un espacio vacío blanco en el que los elementos antiguos, como los muros de carga o los pilares de fundición se bañan de este color al igual que el suelo más contemporáneo de resina de almacén, en un intento de transformarlo más que en un local en una sala en la que puedan ocurrir diferentes transformaciones.
Las cajas de cartón se convierten en la unidad de medida de la propuesta arquitectónica. Las pequeñas cajas de cartón se han usado para generar una especie de escultura que envolviese paredes y techo para que conformarse diferentes ambientes con los que los usuarios pudiesen interactuar.
Esas cajas de embalaje, incorporaron la imagen gráfica de la empresa, un d- , a modo de banda sobre dos caras que forman 90º en el espacio. De esta manera mediante el apilamiento y la multiplicación de formatos y piezas cúbicas, matizadas con la impresión de la marca, conseguir un objeto escultórico a escala del local. De alguna manera se ha conseguido una suerte de espacio reciclado, en el que las cajas de bajo coste trascienden el valor y el significado que les otorgaríamos de forma individualizada, para convertirse en una pieza artística y que modula el espacio cuando se entienden de forma conjunta.
Las paredes son estantería de cajas pero también parte de la envolvente, las piezas del techo son escultura pero también formas que rompen el eco del local y modulan el sonido del mismo.
Cajas de cartón que se organizan de esta manera en el contenedor blanco en el que se ha convertido el local, y que en cualquier momento pueden moverse, cambiarse o simplemente sustituirse por otros objetos. Transformándose con la misma facilidad con la que se transforma la otra parte de la tienda, la página web de Deskontalia y que está presente en el espacio mediante dos grandes proyecciones digitales que interactúan con los usuarios.
El mobiliario también participa de esta condición cambiante, por lo que su diseño a base de módulos permite múltiples configuraciones del local, de modo que pueda darse una charla, leer un periódico, presentar un producto, o simplemente pasar un rato con un dispositivo personal aprovechando el wifi de la tienda.
El mostrador, los taburetes o las mesas, reproducen en cierto modo ese lenguaje de los embalajes, que además incorpora al diseño otros significados como el bajo coste, lo efímero, lo cambiante y lo casual, conceptos todos ellos que también subyacen en la compra por Internet a la que sirve este espacio comercial.

fotografía / Aitor Ortiz












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